sábado, 25 de febrero de 2017

Tanja Rham, exprostituta y psicóloga: “Mi discurso en el Congreso Abolicionista Internacional de París. La prostitución nunca es una opción libre”.

Después de 3 años en prostitución, casi me tiro desde una ventana –desde el tercer piso. Así es como me hacía sentir la prostitución, -como si no tuviera nada por lo que vivir. Había sido violada tantas veces, que ya casi no quedaba nada de mí -ni dentro, ni fuera. No era nada. No tenía ningún valor. Me sentía completamente inútil. Yo era una máquina para el entretenimiento de otros, sus deseos sexuales y su perversa explotación.

Pasé 9 años en terapia para llegar a donde estoy hoy. E incluso aunque siga hablando sobre la violencia experimentada en la prostitución, aún vivo esos traumas. Pero nosotras, como supervivientes, tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir hablando sobre la violencia, para que nadie olvide o sea manipulado para pensar que la prostitución es algo tan siquiera cercano a un trabajo.

La prostitución es una industria que abusa masivamente de gente en circunstancias de vida desesperadas. Es un fenómeno social en el que los dueños de los burdeles, los chulos y los traficantes logran los mayores beneficios en nombre de la desesperación de la gente por obtener un nivel de supervivencia y seguridad económica básicos. Los clientes son la causa directa de la explotación que tiene lugar en prostitución. Ellos son los que demandan el suministro de nuevas jóvenes, mujeres y niñas inocentes.
 
Utilizar el término “trabajo sexual” es una forma de glorificar lo que ocurre en prostitución, y es una forma de seducir a la sociedad para que piense que la prostitución es una opción libre comparable con otras profesiones. El término “trabajo sexual” intenta normalizar e ignorar el daño que causa la prostitución. Utilizando el término trabajo sexual se violan derechos humanos básicos, porque el término “trabajo sexual” quita el foco del daño, la explotación y el abuso que tienen lugar en la prostitución, además de fomentar su comercialización, que cada vez es más y más frecuente, especialmente la del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

El lobby de la prostitución habla de la misma como parte de la liberación sexual de las mujeres. Ellos alegan que la elección de prostituirse es individual, y que esta es una expresión del derecho de las mujeres a hacer con sus cuerpos lo que les plazca. Ellos describen la prostitución como una forma de elegir por sí mismas, en lo que a la comercialización de la sexualidad humana se refiere. El problema es, que ellos eligen en nombre de todas las mujeres del mundo. – Ellos eligen comercializar la sexualidad de las mujeres en general.  
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 La aceptación de una industria donde millones de personas alrededor del mundo son abusadas y explotadas es lo mismo que ignorar el derecho de todas las mujeres a una vida en condiciones seguras, sin ser convertidas en objetos o comercializadas. La prostitución afecta a todas las mujeres y no solo a las mujeres en prostitución. Una sociedad que acepta la prostitución acepta una opresión que no reconoce a las mujeres como seres humanos iguales.

Encuentro interesante que el debate sobre prostitución esté constantemente centrado en las prostitutas y su libertad de elección. ¿No es ya hora de poner el foco en los clientes, de poner la atención en los que sistemáticamente nos exponen a la violencia sexual? ¿Dónde están? ¿Por qué no hablan ellos sobre su libre elección de comprar sexo? ¿Por qué no se les ve más en público? ¿Por qué no cuentan a sus mujeres y familias lo que hacen? ¿Por qué no hablan de su comportamiento agresivo hacia las prostitutas? ¿Por qué no cuentan la violencia que ejercen sobre las prostitutas? ¿Por qué no hablan de sus continuos intentos de exceder todos los límites y condiciones que les ponen las prostitutas?

Prohibir la compra de sexo es una cuestión de igualdad y derechos humanos, si no por ti y por mí, por nuestros niños, por la seguridad de nuestras hijas. Ellas no han pedido esta violencia, y nosotros tenemos la habilidad de protegerlas de ser cosificadas, comercializadas, mercantilizadas y reducidas a máquinas destinadas a ser propiedad de la sexualidad de los hombres.

Nadie anhela ser prostituta. La prostitución no es una elección, es ausencia de oportunidades. Pongamos la responsabilidad donde tiene que estar. Dejemos que los clientes sean responsables de sus acciones, criminalizándoles. Esa es la única manera de proteger a las personas explotadas en la industria del sexo.


lunes, 13 de febrero de 2017

La ciencia al rescate del país. Cátedra de Cultura Científica UPV.

Acción de la Compañía
Guipuzcoana de Caracas, s. XVIII
A mediados del siglo XVIII la estructura económica del País Vasco, y especialmente en los territorios de Gipuzkoa y Bizkaia, comenzó a dar síntomas de agotamiento. La agricultura, que gracias a la introducción del maíz había florecido, dejó de expandirse. Las ferrerías habían vivido una primera mitad de siglo esperanzador pero en la segunda mitad del mismo a duras penas pudieron hacer frente a la competencia del hierro sueco e inglés. Algo parecido podemos decir del comercio: la Compañía Guipuzcoana de Caracas, que tenía el monopolio del comercio con esa urbe y su Hinterland, conoció una primera mitad de siglo esplendoroso pero a mediados de la centuria entró en crisis y sus actividades se paralizaron durante unos años. Cuando echo de nuevo a andar no consiguió los resultados de antaño.

Una élite perteneciente a algunas de las familias más poderosas de los territorios vascos fue plenamente consciente de la situación arriba descrita y se propuso reformar la economía para evitar una crisis profunda. Hablamos, por citar los casos más conocidos, de Xabier María de Munibe (VIII Conde de Peñaflorida), Joaquín de Eguía (Marqués de Narros), Manuel Ignacio de Altuna o Miguel José de Olaso. Muchos miembros pertenecientes a esta élite habían cursado sus estudios superiores en el extranjero, con lo cual conocieron y aceptaron tanto la corriente de pensamiento predominante en el continente, la Ilustración, como la física newtoniana. También tuvieron noticia del quehacer de las numerosas sociedades agrícolas y academias económicas que trabajaban en distintas zonas de Europa fomentando el progreso y la modernización de la industria y de la agricultura.

En 1763 varios caballeros gipuzkoanos redactaron un proyecto de Academia de Agricultura, Ciencias y Artes Útiles y Comercio para su implantación en la provincia, pero un año más tarde las miras se ampliaron y se fundó la Sociedad Bascongada de Amigos del País, formada también por miembros alaveses y vizcaínos. El objetivo de la Sociedad era poner al País Vasco, tanto a nivel científico como técnico y docente, a la altura de Europa. Era necesario introducir en el país el nuevo método científico, la física newtoniana y los avances técnicos que se estaban dando en Europa a nivel industrial y agrícola. El medio más razonable para lograrlo era a través de la educación de calidad. Además de Escuelas de Dibujo (fundamentalmente Educación Profesional) crearon el Real Seminario Patriótico Bascongado de Bergara. Este centro (semillero de los futuros hombres útiles al país) fue pionero en la enseñanza de la Química y de la Mineralogía y Metalurgia y consiguió conformar un completo laboratorio químico, un gabinete de Física y amplias colecciones de Ciencias Naturales. Entre sus profesores se encontraban, entre otros, Louis Proust, François Chabaneau y los hermanos Elhuyar. Algunas de las piezas de los laboratorios de esta época pueden contemplarse hoy en el museo Laboratorium de Bergara. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 1 de febrero de 2017

Jordi Évole entrevista a Javier Sampedro.


Violencia vasca: ¿una memoria sin historia? Antonio Rivera (Universidad del País Vasco; IP Proyecto VIOPOL, Violencia Política).

Entre los éxitos más notorios del “presentismo” en nuestro país se cuenta la impresión generalizada de que el franquismo se aplicó con especial saña y, sobre todo, desde el inicio contra las llamadas “comunidades históricas”. Basta un recuento mínimamente riguroso para comprobar que esto no fue así (Espinosa, 2009). Sin embargo, la llamada “memoria histórica” acude a relatos construidos ad hoc que respaldan sus presupuestos de partida, porque, como ya advirtiera Todorov (2002), la memoria colectiva no es memoria, sino solo “un discurso que se mueve en el espacio público”.

En el caso del País Vasco ese éxito radica en buena medida en el fuerte y útil sentido de comunidad de que ha hecho gala históricamente la región. A cada conflicto que ha sufrido ha respondido construyendo relatos capaces de reconciliar a la parte más dinámica de su élite mediante una explicación exógena y victimista. Obviando lo que cada uno de ellos ha tenido de contradicción interna, todos han sido reducidos grosso modo a un pertinaz ataque exterior contra una comunidad vasca percibida inmutable, única y unida, pacífica y dedicada a lo suyo. Por no ir más allá de la contemporaneidad –aunque el asunto se remonta a dos o tres siglos antes–, los conflictos civiles entre vascos que ocultó la magnitud de la francesada, de las guerras carlistas, de la última guerra civil y hasta de la “úlcera” terrorista de este pasado medio siglo se han subsumido en la impresión de una agresión reiterada contra un pueblo victimizado (Rivera, 2004). A cada brecha social, los vascos hemos sabido fraguar un relato que oculta la verdad de lo sucedido (la historia) para así restañar las heridas internas, reconciliar a determinadas élites y cuerpos sociales, y derivar hacia otro lado o hacia la nada las responsabilidades (Castells y Rivera, 2015). 

Como la llamada “memoria histórica” parece no tener un tiempo más señero que la guerra civil de 1936 y la posterior dictadura franquista, será bueno acudir a esta. No es nueva la apreciación de que el nacionalismo vasco trató desde el principio de presentar aquella como una “guerra nacional”, entre los vascos (republicanos, aunque se obvie) y España (en conjunto, fascista) (Aguilar, 1998). El corolario de esa versión ahistórica sería una interpretación de la represión franquista en el País Vasco en clave de genocidio y su incorporación como otro proceso más en una trayectoria secular de “conflicto” o de confrontación entre España y los vascos (Egaña, 2011; Irujo, 2015).CONTINUAR LEYENDO