miércoles, 12 de julio de 2017

La recuperación de los servicios públicos.

Las privatizaciones están fracasando. En todo el mundo, la gente está devolviendo a manos públicas servicios esenciales. Los servicios públicos deben servir a las personas, no a los fines de lucro. tni.org/servicios-publicos


En colaboración con Observatoire des Multinationals, Cámara Federal del Trabajo de Austria (AK), Federación Sindical Europea de Servicios Públicos (FSESP-EPSU), Ingeniería Sin Fronteras Cataluña (ISF), Internacional de Servicios Públicos (ISP-PSI), Unidad de Investigación de la Internacional de Servicios Públicos (PSIRU), We Own It, Sindicato de Empleados Municipales y Generales de Noruega (Fagforbundet), Sindicato Canadiense de la Función Pública (SCFP-CUPE) y Proyecto Servicios Municipales (MSP-Canadá).

martes, 11 de julio de 2017

Personas mayores en la economía de Euskadi. Un estudio realizado por Maria-Angeles Durán.

El envejecimiento de la población en Euskadi y su futuro demográfico constituye una realidad que cuando menos, ocupa a responsables políticos, planificadores y expertos en estas áreas de conocimiento, por las consecuencias que puedan tener en las políticas públicas.

Este fenómeno, tiene muchas vertientes; es un éxito de las sociedades avanzadas, es un reto y hay que evitar que sea un problema.

El objeto de este estudio es analizar la situación de las personas mayores en la economía de Euskadi, desde una perspectiva similar a la propuesta por Stiglitz, Sen y Fitoussi (Comisión sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social) y a la preconizada en numerosos documentos de organismos internacionales, especialmente la Plataforma de Acción de la Conferencia de Naciones Unidas (Pekín, 1995). Un análisis desde la aportación de datos.

Para valorar la situación económica de los mayores, objeto de este estudio, hay que entender que estos desarrollan gran parte de su actividad económica fuera de economía de mercado, principalmente en la economía no monetarizada de los hogares, economía poco analizada y valorada. Este grupo de población produce servicios para sí mismos y para otras personas, estimándose que asumen más de un tercio de la carga global de cuidado en Euskadi, labor invisible y escasa o nulamente valorada.

Los estereotipos sociales no avalan estos datos; los mayores son considerados ciudadanos pasivos, consumidores de servicios públicos, no productivos, fuente de problemática económica para la ciudadanía; lejos de ello, su labor en la economía no monetaria de los hogares, poco visible y valorada, apoya el mantenimiento del estado del bienestar, especialmente en estos tiempos de crisis; producen cuidados; son los propietarios de un tercio del parque inmobiliario; son estables en recepción y gasto monetario, aportan al PIB autonómico.… Desde su trabajo en la economía no monetarizada, contribuyen a un mayor éxito de la economía monetarizada, de la cual están cuasi excluidos. Pero los estereotipos gozan de una gran fuerza; de ahí la frase del gran físico y filósofo Albert Einstein: “ ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

Este estudio, publicado y financiado por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno Vasco, y realizado en colaboración con Matia Instituto, tiene como objetivo último reconocer y valorar la labor invisible del colectivo humano en edad avanzada, su aportación a la economía real, en base a servicios no monetarizados producidos fuera del mercado y finalmente “desintegrar” estereotipos injustos e innecesarios.

La lucha de la mujer en el siglo XXI. Un artículo de Olivia Muñoz Rojas publicado en el País Semanal (21 de Abril de 2017).

QUÉ SIGNIFICA ser mujer y feminista en el siglo XXI? Somos muchas mujeres las que nos lo preguntamos sin hallar una respuesta única. Esto no es necesariamente algo negativo, sino el reflejo de la experiencia individual de cada una, así como de la riqueza conceptual y práctica del feminismo como tradición moderna de pensamiento y activismo que cumple casi dos siglos y medio de historia. De su tronco han ido brotando numerosas ramas a lo largo del tiempo, reflejo, a su vez, del creciente número de mujeres (y hombres) que en diversas partes del mundo luchan por la igualdad entre los sexos y debaten sobre cómo debe ser una sociedad igualitaria. La desigualdad de género se manifiesta de muchas maneras: desde la brecha salarial en nuestro país hasta la ausencia de iguales derechos para las mujeres en algunas sociedades de tradición islámica, pasando por el sexismo en el lenguaje en muchos idiomas europeos o el reparto asimétrico de las (pesadas) tareas domésticas en todo el planeta.

Entre los retos, especialmente en el mundo desarrollado, está, por un lado, no dormirse en los laureles y pensar que ya hemos alcanzado sociedades prácticamente igualitarias, y por otro, no caer en actitudes dogmáticas que, por excesivamente victimistas o excluyentes, generan rechazo entre muchas mujeres que terminan por no identificarse con la causa feminista. A pesar de la existencia de indicadores objetivos de desigualdad de género, existe la percepción de que son cada vez menos las mujeres jóvenes que se autodefinen como feministas. Para muchas de ellas, el feminismo se ha vuelto sinónimo de rechazo al hombre, la maternidad, la belleza femenina y otros valores tradicionalmente de la mujer a los que no necesariamente quieren renunciar. Ante esta noción de este movimiento como ruptura radical con los hombres (re)surgen corrientes más conservadoras, naturistas o new age que abogan por la complementariedad de los sexos y emplazan a las mujeres a asumir incondicionalmente su papel biológico de gestadoras y cuidadoras. Reivindican un lugar y una visibilidad equivalente para las actividades reproductivas y productivas, por ejemplo, espacios urbanos y laborales más amables con la crianza. Sin embargo, incurren con frecuencia en el mismo dogmatismo que se achaca al feminismo radical.

En lugar de imaginar a las mujeres como una suerte de hermandad que debe regirse por los mismos principios –la autosuficiencia absoluta o nuestra capacidad reproductiva–, algunas feministas ven a un colectivo de personas con vidas y aspiraciones diversas, que incluye también a hombres, unidos en una lucha común por la igualdad de condiciones y oportunidades de mujeres y hombres. Entre ellas, la de, como mujeres, elegir libremente nuestro modo de vida sin miedo a ser juzgadas socialmente, sea como madres, trabajadoras, solteras o las tres cosas a la vez. O, como hombres, la de asumir papeles y tareas tradicionalmente femeninos sin ser estigmatizados por la sociedad. No se puede redefinir el papel de la mujer sin redefinir el del hombre.

La minoría más grande de la humanidad sabe en el fondo todo lo que se juega y no va a cejar en su lucha

Es quizá en los países en desarrollo donde resulta más evidente que la batalla por la igualdad de género se solapa con las luchas por la igualdad social. Muchas veces son mujeres procedentes de comunidades étnicas marginales las que toman la delantera en las luchas campesinas por defender la tierra, por ejemplo. Al fin y al cabo, ellas sufren una doble o hasta triple violencia en su condición de mujeres, pobres, no blancas o étnicamente minoritarias. Suelen ser las más explotadas entre los explotados.

De la energía, determinación y visión de estas mujeres hay mucho que aprender en el mundo occidental en un momento en el que, además del riesgo de dormirse en los laureles o atrincherarse en el dogmatismo, el movimiento feminista se enfrenta a la cooptación por parte del mercado y los medios. No es el primero ni será el último movimiento contestatario que acabe nutriendo de eslóganes a las grandes corporaciones. Puede que las campañas de la marca Dove a favor de la “belleza real” femenina hayan tenido un efecto positivo sobre la autoestima de muchas mujeres. Pero no debemos olvidar que el objetivo último de las marcas no es este, sino vendernos más productos. También conviene distinguir entre un interés genuino de los medios por la causa feminista, el cual, por supuesto, hay que fomentar; y una moda pasajera que puede llegar a banalizar una lucha que lo es todo menos banal.

En un entorno político global crecientemente reaccionario, las mujeres tienen mucho que perder. Por ello, y a pesar de los retos señalados, las extraordinarias movilizaciones que se produjeron el pasado 8 de marzo en todo el mundo en defensa de las mujeres y contra la violencia machista son síntoma de que la minoría más grande de la humanidad sabe en el fondo lo que se juega y no va a cejar en su lucha.

lunes, 10 de julio de 2017

Dos generaciones que se dan la espalda (El País)

La brecha entre el voto de los jóvenes españoles y sus mayores es más amplia que nunca. Un abismo político y económico les separa y condiciona sus opiniones
 
Antes de salir para una manifestación en 2007, Pablo Padilla recibió la advertencia de su padre: “Pablo, ten cuidado, que yo sé qué pasa en las manis”. Su padre había corrido delante de los grises en los 70, cuando era estudiante de Caminos. Pablo, de 28 años, es hoy diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, y su padre acabó trabajando en Telefónica. Sus experiencias políticas en la juventud fueron diferentes, pero marcan de manera similar a sus generaciones: los jóvenes de la Transición y los millennials. El profundo interés por la política de la generación que forman los menores de 34 años, según constatan los datos del CIS y diferentes encuestas de Metroscopia, hace prever más novedades para el futuro, además del fin del bipartidismo. Igual que ocurrió con la Transición. 

“Se ha roto el momento referente político en España que era la Transición. Ese momento ya no es inédito. Ahora hay otro. Se ha replicado con otros canales, con otra estructura política”, dice Paco Camas, analista de Metroscopia. La Transición duró solo unos años, pero su legado es profundo. María José Estrada, madre de Padilla, recuerda cómo su interés por la política decayó a finales de los 80: “Todos nos conformamos con supuestos grandes logros. Luego descubres que no es verdad. Creí que construía un futuro que no ha cuajado”, dice. CONTINUAR LEYENDO
 

viernes, 30 de junio de 2017

Turquía prohíbe la enseñanza de la evolución – pero la ciencia no es un sistema de creencias. James Williams. Universidad de Sussex (Reino Unido)

En los Estados Unidos ha habido muchos intentos de eliminar la evolución del currículo escolar o exigir que el creacionismo – la idea de que toda vida fue creada por Dios – se le da el mismo trato en los libros de texto de ciencias. Si bien todos ellos han fracasado, el gobierno de Turquía acaba deprohibir la evolución de su plan de estudios nacional.

Los creacionistas estadounidenses quieren que se presenten ambas opiniones, para que los niños decidan qué creer. Los esfuerzos para rechazar esto se caracterizan erróneamente como intentos de coartar el debate o la libertad de expresión para promover una ideología científica, atea, secular, frente a una cosmovisión religiosa más moral, ética y de sentido común.

La decisión de Turquía va mucho más allá. No se trata de reclamar la igualdad de trato, es una prohibición absoluta. El gobierno la justifica alegando que la evolución es “difícil de entender” y “controvertida”. Cualquier controversia, sin embargo, es una fabricada por las comunidades ultra-religiosas que buscan socavar la ciencia. Muchos conceptos en la ciencia son más difíciles que la evolución, pero todavía se enseñan.
Fuente: Cuacerno de Cultura Científica (culturacientifica.com)

miércoles, 28 de junio de 2017

5 CONFLICTOS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS (ACNUR)


1. 5 conflictos de los últimos tiempos

1.1. República Centroafricana ¿Qué hace ACNUR en República Centroafricana

1.2 Nigeria, ¿Qué hace ACNUR en Nigeria?

1.3 Sudán del Sur, ¿Qué hace ACNUR en Sudán del Sur?

1.4 Burundi, ¿Qué hace ACNUR en Burundi?

1.5 Yemen, ¿Qué hace ACNUR en Yemen?

2. Actuaciones generales de ACNUR en estos conflictos


martes, 27 de junio de 2017

Violencia y discriminación contra la mujer en Egipto

A lo largo de la historia, Egipto se ha presentado como una civilización rica en muchos campos: el arte, la cultura, la arquitectura y las ciencias, además de haber producido complejos y avanzados sistemas políticos y de convivencia social. Sin embargo, Egipto hoy vive fuertes deficiencias y fracturas históricas en su vida democrática, sobre todo en cuanto a los derechos humanos y, específicamente, a los derechos de las mujeres. Actualmente, las egipcias no son sujetos, son objetos. Y sus responsabilidades y deberes hacia el hombre, la sociedad y la religión, les dejan muy poco espacio para el ejercicio de sus libertades.

Diferentes violencias de género

Hoy por hoy, en Egipto las mujeres y las niñas están expuestas a diferentes tipos de discriminación y violencia de género. ONU Mujeres realizó una encuesta (cuyos resultados concuerdan con datos del Ministerio de Salud de Egipto) señalando que el 99% de las mujeres y niñas encuestadas declaraban haber sufrido alguna forma de acoso sexual. En línea con ello, el estudio Egypt: Demographic and Health Survey del 2008 señalaba que el 39% de las mujeres entrevistadas en una encuesta oficial sobre sobre violencia intrafamiliar, estaban de acuerdo con que el hombre golpee a su esposa en ciertas circunstancias.

 Por otra parte, la mutilación genital femenina sigue siendo una costumbre muy arraigada en Egipto. Esta grave violación de la integridad física y personal de las mujeres y niñas es una práctica generalizada especialmente en las zonas rurales y genera, en muchos casos, graves problemas en la salud de quienes la sufren, discriminando y estigmatizando el derecho a la sexualidad de las mujeres. De las más de 125 millones de niñas y mujeres que han sufrido mutilación genital femenina, 1 de cada 4 vive en Egipto. Según Egypt: Demographic and Health Survey del 2008, el 91% de mujeres y niñas de 15 a 49 años habían sido sometidas a la mutilación genital femenina. Pero la violencia y la discriminación contra las mujeres en Egipto no sólo se inflige en las familias y las comunidades. También se inflige desde las instituciones. CONTINUAR LEYENDO
Fuentte: unitedexplanations.org 

martes, 13 de junio de 2017

Commprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada.

 El documental - Comprar, tirar, comprar. La historia secreta de la obsolescencia programada

 

¿Por qué los productos electrónicos duran cada vez menos? ¿Cómo es posible que en 1911 una bombilla tuviera una duración certificada de 2500 horas y cien años después su vida útil se haya visto reducida a la mitad? ¿Es compatible un sistema de producción infinito en un planeta con recursos limitados?

El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente.

viernes, 2 de junio de 2017

Estrategias para enfrentar la violencia contra las mujeres: reflexiones feministas desde América Latina. Montserrat Sagot Universidad de Costa Rica

Resumen:
Este ensayo presenta la violencia contra la mujer como un problema social de elevada magnitud y pautado en la desigualdad de género. La autora realiza una síntesis de los principales puntos de discusión y de lucha del movimiento feminista latino-americano en las últimas décadas. Enfatiza la concepción de la violencia contra la mujer como un problema público, una negación de los derechos de ciudadanía y un hecho de justicia. A pesar del carácter contradictorio entre el movimiento feminista y las instituciones sociales, no hay dudas de que se configura actualmente una nueva práctica social acerca de la violencia perpetrada contra las mujeres.

Diversos estudios han mostrado que la violencia contra las mujeres es un problema social de gran magnitud, producto de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad de género, que afecta sistemáticamente a millones de mujeres en todo el mundo (Heise, Pitanguy y Germain, 1994; Ellsberg, et al., 1996; Carcedo y Zamora, 1999; Kennedy, 1999, Sagot y Carcedo, 2000; Johnson, et al., 2008). Una forma endémica de este tipo de violencia es el abuso de las mujeres por parte de su pareja. Según investigaciones realizadas en América Latina, entre un cuarto y más de la mitad de las mujeres reportan haber sido maltratadas en algún momento por sus parejas (Heise, Pitanguy y Germain, 1994; Johns Hopkins University-CHANGE, 1999; United Nations, 2000, Güezmes, Palomino y Ramos, 2002; Sagot, 2004). En Costa Rica, los resultados de la Encuesta Nacional de Violencia Contra las Mujeres, mostraron que el 58% de las mujeres había experimentado, al menos, un incidente de violencia física o sexual desde los 16 años y que, en la mayoría de las ocasiones, esa violencia había sido ejercida por un hombre cercano (Sagot, 2004).

La violencia contra las mujeres es un componente estructural del sistema de opresión de género. El uso de la violencia es no sólo uno de los medios más efectivos para controlar a las mujeres, sino también una de las expresiones más brutales y explícitas de la dominación y la subordinación. La posición de mujeres y hombres se organiza como una jerarquía en la que los hombres tienen control sobre los principales recursos de la sociedad y sobre las mujeres. Existen numerosos soportes ideológicos, morales, políticos, económicos y legales para el ejercicio de la autoridad de los varones sobre las mujeres. Aunque estos soportes varían histórica y culturalmente, el uso de la violencia constituye una de las formas más predominantes y generalizadas que ayudan al ejercicio de esa autoridad. CONTINUAR LEYENDO

martes, 30 de mayo de 2017

Antonio Gramsci: Una vida luchando por una sociedad mejor. Un artículo de Roberto Breña publicado en la revista Nexos.

Hace mucho tiempo que en Occidente el marxismo, como una serie de principios teóricos, está de capa caída, por decir lo menos. Desde un punto de vista histórico-político su derrumbe tiene dos hechos concretos como referencias básicas: la disolución de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín. Es decir, estamos ya cerca de cumplir tres décadas de que el marxismo perdió su referente político más importante (la URSS) y uno de los más influyentes (Europa Oriental). De la pléyade de escritores marxistas de fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX (entre ellos Kautsky, Plejánov, Lenin, Luxemburgo, Hilferding, Trotski, Bujarin, Lukács y Korsch) identifico dos que han salido bien librados del derrumbe de la doctrina marxista: Antonio Gramsci y Walter Benjamin. Con el ochenta aniversario de la muerte de Gramsci como excusa y como trasfondo, en estas líneas daré cuenta de algunos aspectos de la vida del primero y, al final, bosquejaré algunas ideas gramscianas que siguen teniendo vigencia para pensar las sociedades actuales. Cabe apuntar que el contexto histórico de Gramsci fue el del fascismo italiano de la primera posguerra. La Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y casi tres décadas de “hegemonía liberal” interponen un abismo entre su realidad política y la nuestra, es cierto. Sin embargo, Antonio Gramsci tiene todavía cosas que decirnos.

 

Achille Mbembe: "Cuando el poder brutaliza el cuerpo, la resistencia asume una forma visceral". Entrevista.

Hablamos sobre las formas de racismo contemporáneo y resistencia con el filósofo camerunés Achille Mbembe, una voz pública de primer nivel que interviene en el debate intelectual -aún muy eurocéntrico- desde África. 

Crítica de la razón negra. Ensayo sobre el racismo contemporáneo de Achille Mbembe, publicado por  Ned Ediciones y Futuro Anterior, es un tratado de la envergadura de Orientalismo de Edward Said. En primer lugar, se trata de una arqueología del texto eurocéntrico que construyó una idea de África como continente caníbal y bárbaro, como aquel territorio que sólo podía proveer (aún lo hace) hombres-cosa-mercancía al capitalismo, su cara oscura. 

En segundo lugar, el libro es un ejercicio (ético, estético, poético) que plantea, en la misma tradición de Said y los estudios culturales, pensarse, conocerse y des-conocerse “al margen” de esta mirada imperial europea. Es decir, re-construir una memoria “de abajo” sanadora y desvictimizadora -es lo mismo- capaz de proyectar un futuro común. Mbembe rescata aquí la literatura de la otra razón negra, poetas y novelistas, Fanon y Cesaire, en un trabajo serio y delicioso, potente y extremo, doloroso y esperanzador. 
Finalmente, este libro analiza la vigencia de las prácticas coloniales/imperiales que “ensalvajan” hoy en día el globo. Lo que el autor llama y anima a pensar como “el devenir negro del mundo”. Ese momento histórico en que, como dice en esta misma entrevista, "la distinción entre el ser humano, la cosa y la mercancía tiende a desaparecer y borrarse, sin que nadie –negros, blancos, mujeres, hombres- pueda escapar de ello". 

Achille Mbembe nació en Camerún en 1957. Es profesor de Historia y Política de la Universidad Witwaterstand de Johannesburgo (Sudáfrica). Su primer libro publicado en castellano fue Necropolítica, donde analiza las políticas de ajuste y expulsión que primero se ensayaron en el continente africano en los años 90 y hoy se extienden por todas partes. 

Fuente:eldiario.es

Cambio climático y publicidad: desintoxicación cultural para responder al monólogo. Isidro Jiménez Gómez y Mariola Olcina Alvarado

Este artículo pertenece al ESPECIAL del último número de la revista PAPELES dedicado a las percepciones sobre el cambio climático.

   Escrito por Isidro Jiménez y Mariola Olcina, el texto aborda la necesidad de deconstruir culturalmente (a través del movimiento contrapublicitario) la idea de que el consumo va a permitir un crecimiento infinito, frente a la narrativa publicitaria de los grandes anunciantes que primero describe la crisis medioambiental, para luego proponer el consumo como vía de escape ante el escenario que dibuja el cambio climático.

   Si la publicidad se ha instaurado como el principal canal ideológico del consumo anticipado, la contrapublicidad quiere ser la herramienta antagonista que desmaquilla esa realidad interesada y aspira a provocar espacios de debate ciudadano. «La contrapublicidad puede ser una forma de pedagogía crítica –entendida dentro de los términos en las que la formuló Paolo Freire– cuando involucra a los ciudadanos en la producción de mensajes».

Terminar la ESO sin conocer el cambio climático. María González Reyes. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, núm. 136, invierno 2106-2017, págs. 121-131.

La temperatura de la Tierra está aumentando a un ritmo sin precedentes poniendo en jaque el equilibrio de la biosfera. Mientras esto está ocurriendo (aquí y ahora) la mayor parte de la población lo que sabe es que el cambio climático supone que haga un poco más de calor y que se derritan los polos (que, no lo olvidemos, están muy lejos). No sabemos cuáles son las causas de ese aumento en la temperatura, ni quiénes son los responsables de que esto esté sucediendo, ni qué otras problemáticas sociales y ambientales lleva asociadas, ni qué se puede hacer para frenar esta tendencia. El sistema educativo permanece callado y ajeno a esta realidad (cuando no invisibilizando y mintiendo acerca de ella). Es cierto, no solo se aprende en la escuela, pero resulta llamativo que se pueda terminar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) sin saber nada sobre algo que determinará nuestro futuro próximo.

Es duro decirlo pero hay que contarlo: al planeta Tierra, tal y como lo conocemos hasta ahora, no le queda mucho tiempo. Son duras y difíciles estas palabras, hablar de muerte y destrucción es difícil. Pero es imprescindible hacerlo, de otro modo no podremos buscar las estrategias para frenar y cambiar de rumbo.

Ese colapso más que previsible se debe a que estamos destruyendo la base sobre la que se sostiene la vida. Podría haber sido de otra manera, pero una parte pequeña de la humanidad (hombres blancos con dinero y poder) decidió que el sistema económico capitalista sería el que marcase el “tictac” de la vida del resto de seres vivos. Y lo decidió ignorando que el ritmo al que se mueve la naturaleza y el ritmo al que se mueve el capitalismo son antagónicos. La energía abundante y barata está llegando a su fin (ya se ha alcanzado el cénit de la extracción de combustibles fósiles y de muchos minerales), lo que demuestra que es imposible el crecimiento constante en un planeta de recursos finitos. Las sociedades humanas vamos a tener que organizarnos reduciendo drásticamente el uso de materia y energía, lo que forzará importantes cambios en la organización social y económica.1 Pero el “tictac” acelerado del capitalismo produce miopía y no vemos que la extracción y emisión de residuos creciente no es compatible con la vida. 


 

Tercer Informe mundial sobre el aprendizaje y la educación de adultos

El tercer Informe mundial sobre el aprendizaje y la educación de adultos (GRALE III) se publica como manifestación del compromiso de la comunidad internacional para trabajar en función de los objetivos descritos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Basándose en estudios concluidos por 139 Estados Miembros de la UNESCO, el informe evalúa el progreso global en la implementación del Marco de acción de Belém (2009). Además, investiga el impacto del aprendizaje y la educación de adultos (AEA) sobre la salud y el bienestar, el empleo y el mercado de trabajo, así como la vida social, cívica y comunitaria. Esto refleja un cambio hacia una visión más integral de la educación y el aprendizaje a lo largo de toda la vida enmarcado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El GRALE III se propone guiar a los responsables de la formulación de política y los ejecutores en el camino que tenemos por delante. Comparte las lecciones aprendidas desde la publicación del GRALE I en 2009 y el GRALE II en 2013, y considera el progreso realizado en el AEA en términos de las principales tendencias y avances a nivel mundial. Además, destaca los principios y recomendaciones de política a fin de que los países prevean la Revisión a Plazo Medio de la CONFINTEA VI, programada para 2017.
El GRALE III destaca en particular tres implicaciones primordiales de política. La primera, el AEA es un componente indispensable de la educación, así como un derecho humano fundamental y posibilitador. En segundo término, el AEA constituye una dimensión integral de un curso de vida equilibrado. En tercer lugar, el AEA es parte de una agenda de desarrollo sostenible integral e intersectorial con el potencial de ofrecer múltiples beneficios e impactos duraderos.
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lunes, 29 de mayo de 2017

El Prado publica en Youtube el documental «Una historia de la Hispanic Society»

El museo sube el vídeo sobre la institución ganadora del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional coincidiendo con su exposición en la pinacoteca, que ya ha recibido cerca de 130.000 visitantes

lunes, 1 de mayo de 2017

"¿Y si Euskadi pidiera perdón a España?" Un artículo de Javier Arteta en El Diario Norte el 25/04/2017.

Defensor republicano de Gernika
Una vez más, se vuelve a insistir desde el nacionalismo en que el Gobierno de España tiene que disculparse por aquella atrocidad; que fue perpetrada, como le oí decir a Andoni Ortuzar, “en el nombre de España y del Estado español”

A veces me pregunto qué sería de Euskadi, dónde quedaría su autoestima nacional, si no tuviera necesidad de que España le pidiera perdón por todo el mal que nos ha hecho a los vascos. Me lo pregunto en un año propicio para recordar agravios: en el ochenta aniversario del bombardeo de Gernika. Y cuando, una vez más, se vuelve a insistir desde el nacionalismo en que el Gobierno de España tiene que disculparse por aquella atrocidad; que fue perpetrada, como le oí decir a Andoni Ortuzar, “en el nombre de España y del Estado español”. Una interpretación bastante peregrina, teniendo en cuenta que fue el Estado español, representado por un Gobierno republicano, el agredido por la insurrección militar acaudillada por Franco. 

No parece, por otra parte, muy sensato pedir que el Gobierno de España se disculpe por un bombardeo que ese mismo Gobierno, el de la legitimidad republicana, denunció  en el acto. Y tan a lo grande, que lo dio a conocer al mundo a través del 'Guernica' de Picasso. Un cuadro muy apreciado en Euskadi. Y tanto, que hasta hemos llegado a considerarlo de nuestro patrimonio, por las veces que lo hemos reivindicado. Y reivindicado, además, con esa diplomacia tan fina que, como vascos, nos caracteriza. La que empujó a Xabier Arzalluz a afirmar en su día que “para Euskadi fueron las bombas y para Madrid el arte”. Y podría haber dicho más verdades como puños (de los suyos), si no se hubiera tenido que contener para hacer posible que el 'Guernica' estuviera presente en la inauguración del museo Guggenheim, de Bilbao, como pretendía por entonces, y no consiguió, el Gobierno de Ardanza.

Este año EH Bildu, mediante propuesta en el Parlamento Vasco, insiste en traer a Euskadi el lienzo de Picasso, basándose en la idea de que “el 'Guernica' debería estar precisamente en Gernika”; una forma curiosa de ejercer el derecho a decidir, que, para nuestros independentistas, significa decidir también por lo que deben hacer los españoles con su patrimonio cultural. Porque, por si alguien aún no lo sabe, el 'Guernica' forma parte del Patrimonio de España. Y, sinceramente, no veo razones de peso para que esa España tan vapuleada se desprenda, siquiera sea temporalmente, de un cuadro de alta rentabilidad para contentar a quienes la tratan a coz diaria, en una estrategia de hostilidad inacabable.

Es difícil de entender, además, al menos desde los presupuestos del abertzalismo, que la identidad nacional vasca, tan exclusiva y excluyente, se vea mutilada por no tener en Euskadi un cuadro pintado por un artista andaluz, por encargo de un Gobierno de España, y perteneciente, como se ha dicho, al Estado español. Salvo que reclamemos el 'Guernica' como una “reparación” que España nos debe por habernos “invadido”. Una interpretación de la Guerra Civil que no deja de tener sus problemas. Entre ellos, el hecho objetivo de que Madrid y otras ciudades españolas se vieron también bombardeadas por los alzados en armas a lo largo del conflicto bélico. Y todo por la manía de no rendirse a las fuerzas de Franco, como lo hicieron las tropas nacionalistas en Santoña, a espaldas del Gobierno de la República.

Y uno se pregunta, entonces, si el Gobierno Vasco no debería pedir perdón a España por aquella traición. A España en general y a las familias de los combatientes de Euskadi fusilados tras la rendición de batallones vascos a los fascistas italianos. Porque algo sabría el Lehendakari Aguirre de las maniobras, ¿a sus espaldas?, del dirigente nacionalista Juan Ajuriaguerra. ¿O no se enteró de nada? Lo que parece claro, en cualquier caso, es que el PNV no se siente especialmente orgulloso de este suceso, y prefiere pasar sobre él un espeso manto de silencio.

De hecho, cuando, en junio de 2007, el parlamentario socialista Jesús Loza presentó una pregunta en el Parlamento para aclarar si el Gobierno Vasco tenía intención de conmemorar el setenta aniversario de aquella rendición de Santoña, recibió el “no” por respuesta; porque, según el consejero del Gobierno de Ibarretxe, Javier Madrazo, todos los actos conmemorativos que se estaban celebrando ese año tenían “un hilo conductor común”: que era “homenajear a colectivos víctimas del alzamiento fascista, y no a episodios históricos”. A juicio del consejero de Ibarretxe, la interpretación de los hechos históricos era competencia de los historiadores, mientras que a él le correspondía algo al parecer tan ajeno a la Historia como “recuperar la memoria de las víctimas de la represión franquista”.

Sería de esperar que ahora, en este ochenta aniversario de aquel episodio vergonzoso, el Gobierno Vasco no saliera con patas de banco semejante, si fuera preguntado por ello en el Parlamento.

 

"Quieren tradición". Un artículo de Antonio Muñoz Molina publicado en El País el 29 ABR 2017.

Procesión de la Quinta Angustia
 en Santiago de Compostela. 
 El paso del tiempo ha servido para fortalecer prejuicios, no para suavizarlos o borrarlos, y para fomentar las adhesiones irracionales a lo unánime

El letrero aparecía en un lugar prominente en cuanto se entraba en la página web del periódico, con esa pulsación de apetencia ansiosa que gusta tanto a los publicitarios: “Quiero tradición”, “Quiero Semana Santa”. Era un anuncio turístico de la Xunta de Galicia, pero cuando esas dos frases aparecían sin previo aviso era también una afirmación de visceralidad muy propia de estos tiempos: por una parte, la visceralidad de los deseos urgentes del consumo; por otra, la del apego a lo propio, a lo originario, y en último extremo a lo religioso, en su versión más exterior y contrarreformista, más enraizada en el predominio de tantos siglos de la Iglesia católica sobre la vida española, a costa siempre del pluralismo político y la soberanía de los poderes públicos. 

Cuando yo era joven la palabra “tradición” tenía un sentido negativo para las personas progresistas, porque venía asociada a lo peor de nuestra historia. Tradición significaba dictadura, oscurantismo, conformidad con lo establecido, atraso. Tradición eran los coros y danzas y los tronos de Semana Santa custodiados por la Guardia Civil en uniforme de gala y los quelonios franquistas desfilando lentamente junto a los clérigos en las procesiones. Tradición era el reverso de todo lo que ansiábamos: era el apego a lo peor del pasado, y lo que nosotros queríamos era el porvenir; era el fanatismo de lo autóctono, cuando nosotros aspirábamos a que nuestro país se abriera al mundo y abrazara las libertades que eran comunes más allá de nuestra frontera; tradición era borrar la historia real y sustituirla por fábulas patrioteras de conquistas gloriosas y resistencia al enemigo exterior; tradición era identificar lo español con lo católico.

Queríamos, y algunos de nosotros lo queremos aún, romper con aquellas tradiciones escleróticas para adherirnos a la gran tradición ilustrada de la libertad de expresión, el pensamiento crítico, el debate abierto y libre, el gobierno de las mayorías, el imperio de la ley, el respeto y la protección a las minorías y a los derechos individuales. El laicismo y la educación pública estaban arraigados desde hacía al menos un siglo en otros lugares del mundo, pero para nosotros, en los años setenta del siglo pasado, eran reclamaciones urgentes, sueños que parecían más prácticos precisamente porque se correspondían con lo habitual en otros países. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 26 de abril de 2017

VIVIR EN LA CARA AMABLE DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO

Vivimos en la cara amable de la sociedad de consumo. Escaparates, moda, ofertas, entretenimiento… Paseamos por calles llenas de tiendas y nos metemos en enormes centros comerciales, y nos dejamos distraer por las luces de colores y esos carteles gigantes que anuncian rebajas. Y entramos y salimos de los establecimientos, y repasamos cada rincón de sus estanterías. Buscando eso que no necesitamos. Deseando tenerlo para saciar un impulso incontrolable que nace de la televisión y la publicidad.


Ese impulso que en Occidente nos lleva al consumismo es el que permite, al mismo tiempo, que se mantenga la explotación en otros países. En la fábrica del mundo, situada especialmente en el sur y este de Asia (en un enorme arco que viaja desde Pakistán hasta el norte de la costa china), las únicas rebajas que conocen los trabajadores son las que sufren sus salarios. Es la cara oscura de la sociedad de consumo.

Viendo el siguiente vídeo se nos plantea que los que viven esclavizados y presos de un sistema injusto son los niños que fabrican zapatos, las mujeres que cosen camisetas y los hombres con salarios ridículos. Siendo esto completamente cierto, es interesante ampliar la visión crítica y añadir: ¿y qué hay de los niños, mujeres y hombres que hacen el papel de compradores compulsivos?, ¿son afortunados por vivir en la cara amable de la sociedad de consumo?


Fuente: muhimu.es

Nota: Desde la literatura también podemos sensibilizarnos en este tema. Concretamente, leyendo y hablando sobre el cuento de Oscar Wilde, El joven rey.

TE SORPRENDERÍA SABER QUÉ PAÍSES TIENEN MÁS DEUDA Y CUÁLES, QUIZÁS EL TUYO, DIFÍCILMENTE LA DEVUELVAN

Cuando hablamos de deuda no somos consciente de los importantes desequilibrios y equilibrios que genera ni de lo que realmente representa para la economía mundial. La deuda global acumula una cifra de doce ceros que asusta: 60 billones de dólares. Para ayudarnos a entenderla, hoy os traemos esta maravillosa infografía de Visual Capitalist que detalla el reparto en un solo gráfico.

¿Esperabas que estos países formaran parte de ella?

También pone de relieve la relación deuda-PIB de cada país a través de la intensidad de los colores. Los datos son del FMI y lo más sorprendente es que, a pesar de ser unas cifras tan elevadas, sólo cubren la deuda gubernamental, es decir, excluye la deuda individual de ciudadanos y empresasCONTINUAR LEYENDO
Fuente: muhimu.es

sábado, 25 de febrero de 2017

Tanja Rham, exprostituta y psicóloga: “Mi discurso en el Congreso Abolicionista Internacional de París. La prostitución nunca es una opción libre”.

Después de 3 años en prostitución, casi me tiro desde una ventana –desde el tercer piso. Así es como me hacía sentir la prostitución, -como si no tuviera nada por lo que vivir. Había sido violada tantas veces, que ya casi no quedaba nada de mí -ni dentro, ni fuera. No era nada. No tenía ningún valor. Me sentía completamente inútil. Yo era una máquina para el entretenimiento de otros, sus deseos sexuales y su perversa explotación.

Pasé 9 años en terapia para llegar a donde estoy hoy. E incluso aunque siga hablando sobre la violencia experimentada en la prostitución, aún vivo esos traumas. Pero nosotras, como supervivientes, tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir hablando sobre la violencia, para que nadie olvide o sea manipulado para pensar que la prostitución es algo tan siquiera cercano a un trabajo.

La prostitución es una industria que abusa masivamente de gente en circunstancias de vida desesperadas. Es un fenómeno social en el que los dueños de los burdeles, los chulos y los traficantes logran los mayores beneficios en nombre de la desesperación de la gente por obtener un nivel de supervivencia y seguridad económica básicos. Los clientes son la causa directa de la explotación que tiene lugar en prostitución. Ellos son los que demandan el suministro de nuevas jóvenes, mujeres y niñas inocentes.
 
Utilizar el término “trabajo sexual” es una forma de glorificar lo que ocurre en prostitución, y es una forma de seducir a la sociedad para que piense que la prostitución es una opción libre comparable con otras profesiones. El término “trabajo sexual” intenta normalizar e ignorar el daño que causa la prostitución. Utilizando el término trabajo sexual se violan derechos humanos básicos, porque el término “trabajo sexual” quita el foco del daño, la explotación y el abuso que tienen lugar en la prostitución, además de fomentar su comercialización, que cada vez es más y más frecuente, especialmente la del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

El lobby de la prostitución habla de la misma como parte de la liberación sexual de las mujeres. Ellos alegan que la elección de prostituirse es individual, y que esta es una expresión del derecho de las mujeres a hacer con sus cuerpos lo que les plazca. Ellos describen la prostitución como una forma de elegir por sí mismas, en lo que a la comercialización de la sexualidad humana se refiere. El problema es, que ellos eligen en nombre de todas las mujeres del mundo. – Ellos eligen comercializar la sexualidad de las mujeres en general.  
 ...
 La aceptación de una industria donde millones de personas alrededor del mundo son abusadas y explotadas es lo mismo que ignorar el derecho de todas las mujeres a una vida en condiciones seguras, sin ser convertidas en objetos o comercializadas. La prostitución afecta a todas las mujeres y no solo a las mujeres en prostitución. Una sociedad que acepta la prostitución acepta una opresión que no reconoce a las mujeres como seres humanos iguales.

Encuentro interesante que el debate sobre prostitución esté constantemente centrado en las prostitutas y su libertad de elección. ¿No es ya hora de poner el foco en los clientes, de poner la atención en los que sistemáticamente nos exponen a la violencia sexual? ¿Dónde están? ¿Por qué no hablan ellos sobre su libre elección de comprar sexo? ¿Por qué no se les ve más en público? ¿Por qué no cuentan a sus mujeres y familias lo que hacen? ¿Por qué no hablan de su comportamiento agresivo hacia las prostitutas? ¿Por qué no cuentan la violencia que ejercen sobre las prostitutas? ¿Por qué no hablan de sus continuos intentos de exceder todos los límites y condiciones que les ponen las prostitutas?

Prohibir la compra de sexo es una cuestión de igualdad y derechos humanos, si no por ti y por mí, por nuestros niños, por la seguridad de nuestras hijas. Ellas no han pedido esta violencia, y nosotros tenemos la habilidad de protegerlas de ser cosificadas, comercializadas, mercantilizadas y reducidas a máquinas destinadas a ser propiedad de la sexualidad de los hombres.

Nadie anhela ser prostituta. La prostitución no es una elección, es ausencia de oportunidades. Pongamos la responsabilidad donde tiene que estar. Dejemos que los clientes sean responsables de sus acciones, criminalizándoles. Esa es la única manera de proteger a las personas explotadas en la industria del sexo.


lunes, 13 de febrero de 2017

La ciencia al rescate del país. Cátedra de Cultura Científica UPV.

Acción de la Compañía
Guipuzcoana de Caracas, s. XVIII
A mediados del siglo XVIII la estructura económica del País Vasco, y especialmente en los territorios de Gipuzkoa y Bizkaia, comenzó a dar síntomas de agotamiento. La agricultura, que gracias a la introducción del maíz había florecido, dejó de expandirse. Las ferrerías habían vivido una primera mitad de siglo esperanzador pero en la segunda mitad del mismo a duras penas pudieron hacer frente a la competencia del hierro sueco e inglés. Algo parecido podemos decir del comercio: la Compañía Guipuzcoana de Caracas, que tenía el monopolio del comercio con esa urbe y su Hinterland, conoció una primera mitad de siglo esplendoroso pero a mediados de la centuria entró en crisis y sus actividades se paralizaron durante unos años. Cuando echo de nuevo a andar no consiguió los resultados de antaño.

Una élite perteneciente a algunas de las familias más poderosas de los territorios vascos fue plenamente consciente de la situación arriba descrita y se propuso reformar la economía para evitar una crisis profunda. Hablamos, por citar los casos más conocidos, de Xabier María de Munibe (VIII Conde de Peñaflorida), Joaquín de Eguía (Marqués de Narros), Manuel Ignacio de Altuna o Miguel José de Olaso. Muchos miembros pertenecientes a esta élite habían cursado sus estudios superiores en el extranjero, con lo cual conocieron y aceptaron tanto la corriente de pensamiento predominante en el continente, la Ilustración, como la física newtoniana. También tuvieron noticia del quehacer de las numerosas sociedades agrícolas y academias económicas que trabajaban en distintas zonas de Europa fomentando el progreso y la modernización de la industria y de la agricultura.

En 1763 varios caballeros gipuzkoanos redactaron un proyecto de Academia de Agricultura, Ciencias y Artes Útiles y Comercio para su implantación en la provincia, pero un año más tarde las miras se ampliaron y se fundó la Sociedad Bascongada de Amigos del País, formada también por miembros alaveses y vizcaínos. El objetivo de la Sociedad era poner al País Vasco, tanto a nivel científico como técnico y docente, a la altura de Europa. Era necesario introducir en el país el nuevo método científico, la física newtoniana y los avances técnicos que se estaban dando en Europa a nivel industrial y agrícola. El medio más razonable para lograrlo era a través de la educación de calidad. Además de Escuelas de Dibujo (fundamentalmente Educación Profesional) crearon el Real Seminario Patriótico Bascongado de Bergara. Este centro (semillero de los futuros hombres útiles al país) fue pionero en la enseñanza de la Química y de la Mineralogía y Metalurgia y consiguió conformar un completo laboratorio químico, un gabinete de Física y amplias colecciones de Ciencias Naturales. Entre sus profesores se encontraban, entre otros, Louis Proust, François Chabaneau y los hermanos Elhuyar. Algunas de las piezas de los laboratorios de esta época pueden contemplarse hoy en el museo Laboratorium de Bergara. CONTINUAR LEYENDO

miércoles, 1 de febrero de 2017

Jordi Évole entrevista a Javier Sampedro.


Violencia vasca: ¿una memoria sin historia? Antonio Rivera (Universidad del País Vasco; IP Proyecto VIOPOL, Violencia Política).

Entre los éxitos más notorios del “presentismo” en nuestro país se cuenta la impresión generalizada de que el franquismo se aplicó con especial saña y, sobre todo, desde el inicio contra las llamadas “comunidades históricas”. Basta un recuento mínimamente riguroso para comprobar que esto no fue así (Espinosa, 2009). Sin embargo, la llamada “memoria histórica” acude a relatos construidos ad hoc que respaldan sus presupuestos de partida, porque, como ya advirtiera Todorov (2002), la memoria colectiva no es memoria, sino solo “un discurso que se mueve en el espacio público”.

En el caso del País Vasco ese éxito radica en buena medida en el fuerte y útil sentido de comunidad de que ha hecho gala históricamente la región. A cada conflicto que ha sufrido ha respondido construyendo relatos capaces de reconciliar a la parte más dinámica de su élite mediante una explicación exógena y victimista. Obviando lo que cada uno de ellos ha tenido de contradicción interna, todos han sido reducidos grosso modo a un pertinaz ataque exterior contra una comunidad vasca percibida inmutable, única y unida, pacífica y dedicada a lo suyo. Por no ir más allá de la contemporaneidad –aunque el asunto se remonta a dos o tres siglos antes–, los conflictos civiles entre vascos que ocultó la magnitud de la francesada, de las guerras carlistas, de la última guerra civil y hasta de la “úlcera” terrorista de este pasado medio siglo se han subsumido en la impresión de una agresión reiterada contra un pueblo victimizado (Rivera, 2004). A cada brecha social, los vascos hemos sabido fraguar un relato que oculta la verdad de lo sucedido (la historia) para así restañar las heridas internas, reconciliar a determinadas élites y cuerpos sociales, y derivar hacia otro lado o hacia la nada las responsabilidades (Castells y Rivera, 2015). 

Como la llamada “memoria histórica” parece no tener un tiempo más señero que la guerra civil de 1936 y la posterior dictadura franquista, será bueno acudir a esta. No es nueva la apreciación de que el nacionalismo vasco trató desde el principio de presentar aquella como una “guerra nacional”, entre los vascos (republicanos, aunque se obvie) y España (en conjunto, fascista) (Aguilar, 1998). El corolario de esa versión ahistórica sería una interpretación de la represión franquista en el País Vasco en clave de genocidio y su incorporación como otro proceso más en una trayectoria secular de “conflicto” o de confrontación entre España y los vascos (Egaña, 2011; Irujo, 2015).CONTINUAR LEYENDO

sábado, 28 de enero de 2017

viernes, 27 de enero de 2017

Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. ENTREVISTA: 72º ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DEL CAMPO DE EXTERMINIO DE AUSCHWITZ-BIRKENAU

"'¿Ves el humo? Ahí está tu mamá', me decía el alemán de las SS"

Annette Cabelli ingresó con 17 años en el campo de exterminio. Su madre fue llevada a la cámara de gas el primer día

"A mi hermano le cogieron para un experimento en Auschwitz; le cortaron los testículos"

"Las mujeres de las SS ponían el agua caliente y luego muy helada. Y ellas se reían y nosotras chillábamos"

"Tiraban a los niños a un agujero, encima arrojaban a sus madres y luego les prendían fuego"

En esa mirada de 92 años que ven, caben todos los horrores que una chica jamás tendría que haber visto: su madre fue enviada a la cámara de gas el mismo día que Annette Cabelli entró a Auschwitz; su hermano fue utilizado como cobaya humana en el campo de exterminio y le cortaron los testículos; y ella -a la edad de 17 años- era una de las encargadas de transportar los cuerpos sin vida en una carretilla.

«Yo trabajaba en una barraca que era utilizada como hospital. La persona que entraba al hospital no salía más. Por la mañana sacábamos todos los muertos. Había mujeres que no estaban todavía muertas. Moribundas. Pero tenían parte del cuerpo comido por las ratas».

Murieron 1,1 millones de personas, la inmensa mayoría judíos. Cuando el 27 de enero de 1945 Anatoly Shapiro -oficial del ejército soviético- entró al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau para su liberación, sólo había 2.819 supervivientes. Por llamarlos de algún modo: «Vimos algunas personas vestidas con harapos. No parecían seres humanos. Eran puro hueso. Les dijimos que eran libres, pero ellos no reaccionaron. No podían mover la cabeza ni decir una palabra».

En esos ojos que ven, decíamos, caben todos los horrores vistos.

En esa garganta caben seis idiomas.

En ese pecho caben dos hijas y tres nietos.

Y en ese antebrazo que muestra cabe lo peor del siglo XX. CONTINUAR LEYENDO

Fuente: elmundo.es
Dentro del campo de la literatura ambiental se considera el libro de Rachel CarsonSilent Spring (“Una primavera silenciosa”) como uno de los mayores clásicos de la concienciación ambiental. Publicado en el año 1962 el libro advertía de los efectos perniciosos sobre el medio ambiente de la actividad procedente de la industria química. Carson denunció los efectos nocivos que para la naturaleza tenía el empleo masivo de productos químicos como los pesticidas, el DDT en particular.

Es difícil definir cuál fue el punto inicial en el que el cine y la temática ambiental cruzaron sus caminos. Una posibilidad podría situarse en el año 1922, con la película n Nanuk el esquimal, de Robert Flaherty, en el que expone la difícil relación entre el hombre y su entorno natural, abriendo así el campo de la cinematografía al cine etnográfico.

Inspirado en otro libro, Dersú Uzalá (Дерсу Узала) escrito por Vladímir Arséniev, se basa la película que lleva el mismo nombre (“Dersu Uzala” o “El cazador”). La película, del año 1975, de producción soviética y dirigida por el japonés Akira Kurosawa también es considerada uno de los mayores clásicos del cine ambiental. Ganadora de un Óscar en 1975 como Mejor película de habla no inglesa, narra los viajes de Arséniev por la cuenca del río Ussuri en la parte más oriental de Rusia. Allí fue donde conoció a Dersú Uzalá (1849-1908), un cazador de la tribu china Hezhen, que sirvió como guía del grupo de expedición entre 1902 y 1907, salvándolos de morir de hambre y frío en varias ocasiones. Dersu era nómada y animista, entablaba una relación con la naturaleza de igual a igual sin intentar imponerse como lo hacía la civilización occidental. CONTINUAR LEYENDO 
Fuente: unitedexplanations.org

domingo, 22 de enero de 2017

Achille Mbembe, "La era del humanismo está terminando". Traducción del inglés al español: Gonzalo Díaz Letelier.

El siguiente artículo de Achille Mbembe apareció publicado en inglés el 22 de Diciembre de 2016, en el sitio electrónico de Mail & Guardian, en Sudáfrica, bajo el título «The age of humanism is ending»:
http://mg.co.za/article/2016-12-22-00-the-age-of-humanism-is-ending


No hay indicios de que el 2017 vaya a ser muy diferente del 2016.

Bajo ocupación israelí por décadas, Gaza seguirá siendo la mayor prisión a cielo abierto de la Tierra.

En los Estados Unidos, la matanza de gente negra a manos de la policía continuará ininterrumpidamente y cientos de miles más se unirán a los que ya están alojados en el complejo industrial-carcelario que vino a instalarse tras la esclavitud de las plantaciones y las leyes de Jim Crow.

Europa continuará su lento descenso hacia el autoritarismo liberal o lo que el teórico cultural Stuart Hall llamó populismo autoritario. A pesar de los complejos acuerdos alcanzados en los foros internacionales, la destrucción ecológica de la Tierra continuará y la guerra contra el terror se convertirá cada vez más en una guerra de exterminio entre varias formas de nihilismo.

Las desigualdades seguirán creciendo en todo el mundo. Pero lejos de abastecer un ciclo renovado de luchas de clase, los conflictos sociales tomarán cada vez más la forma de racismo, ultranacionalismo, sexismo, rivalidades étnicas y religiosas, xenofobia, homofobia y otras pasiones mortales.

La denigración de virtudes como el cuidado, la compasión y la generosidad va de la mano con la creencia, especialmente entre los pobres, de que ganar es lo único que importa y que quién gana –en virtud del medio que sea necesario– es en última instancia el que está en lo correcto.

Con el triunfo de este acercamiento neo-darwiniano al hacer-historia, el apartheid bajo diversas modulaciones será restaurado como la nueva vieja norma. Su restauración pavimentará el camino hacia nuevos impulsos separatistas, a la construcción de más muros, a la militarización de más fronteras, a formas mortales de policialización, a guerras más asimétricas, a alianzas rotas y a innumerables divisiones internas, incluso en democracias establecidas.

Nada de lo señalado más arriba es accidental. En todo caso, es un síntoma de cambios estructurales, cambios que se harán cada vez más evidentes a medida que se despliegue el nuevo siglo. El mundo tal como lo conocíamos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con los largos años de la descolonización, la Guerra Fría y la derrota del comunismo, ese mundo ha terminado.

Ha comenzado otro largo y mortífero juego. El principal choque de la primera mitad del siglo XXI no será entre religiones o civilizaciones. Será entre la democracia liberal y el capitalismo neoliberal, entre el gobierno de las finanzas y el gobierno del pueblo, entre el humanismo y el nihilismo.

El capitalismo y la democracia liberal triunfaron sobre el fascismo en 1945 y sobre el comunismo a principios de los 90 cuando colapsó la Unión Soviética. Con la disolución de la Unión Soviética y el advenimiento de la globalización, sus destinos fueron destrenzados. La creciente bifurcación entre la democracia y el capital es la nueva amenaza para la civilización.

Apoyado por el poder tecnológico y militar, el capital financiero ha logrado su hegemonía sobre el mundo mediante la anexión del núcleo de los deseos humanos y, en el proceso, convirtiéndose él mismo en la primera teología secular global. Fusionando los atributos de una tecnología y una religión, se basó en dogmas incuestionables que las formas modernas de capitalismo habían compartido a regañadientes con la democracia desde el período de posguerra –la libertad individual, la competencia en el mercado y la regla de la mercancía y de la propiedad, el culto a la ciencia, la tecnología y la razón.

Cada uno de estos artículos de fe está bajo amenaza. En su núcleo, la democracia liberal no es compatible con la lógica interna del capitalismo financiero. Es probable que el choque entre estas dos ideas y principios sea el acontecimiento más significativo del paisaje político de la primera mitad del siglo XXI, un paisaje formado menos por la regla de la razón que por la liberación general de pasiones, emociones y afectos.

En este nuevo paisaje, el conocimiento se definirá como conocimiento para el mercado. El mercado mismo será re-imaginado como el mecanismo primario para la validación de la verdad. A medida que los mercados se convierten cada vez más en estructuras y tecnologías algorítmicas, el único conocimiento útil será algorítmico. En lugar de gente con cuerpo, historia y carne, las inferencias estadísticas serán todo lo que cuenta. Las estadísticas y otros datos importantes se derivarán principalmente de la computación. Como resultado de la confusión de conocimiento, tecnología y mercados, el desprecio se extenderá a cualquier persona que no tenga nada que vender.

La noción humanista y de la Ilustración del sujeto racional capaz de deliberación y elección será reemplazada por la del consumidor conscientemente deliberante y elector. Ya en construcción, triunfará un nuevo tipo humanidad. Este no será el individuo liberal que, no hace mucho tiempo atrás, creíamos que podría ser el tema de la democracia. El nuevo ser humano será constituido a través y dentro de las tecnologías digitales y los medios computacionales.

La era computacional –la era de Facebook, Instagram, Twitter– está dominada por la idea de que hay pizarras limpias en el inconsciente. Las formas de los nuevos medios no sólo han levantado la cubierta que las eras culturales previas habían puesto sobre el inconsciente, sino que se han convertido en las nuevas infraestructuras del inconsciente. Ayer, la socialidad humana consistía en mantener los límites sobre el inconsciente. Pues producir lo social significaba ejercer vigilancia sobre nosotros mismos, o delegar a autoridades específicas el derecho a hacer cumplir tal vigilancia. A esto se le llamaba represión. La principal función de la represión era establecer las condiciones para la sublimación. No todos los deseos pueden ser cumplidos. No todo puede ser dicho o hecho. La capacidad de limitarse a sí mismo era la esencia de la propia libertad y de la libertad de todos. En parte gracias a las formas de los nuevos medios y a la era post-represiva que han desencadenado, el inconsciente puede ahora vagar libremente. La sublimación ya no es necesaria. El lenguaje se ha dislocado. El contenido está en la forma y la forma está más allá, o excediendo el contenido. Ahora se nos hace creer que la mediación ya no es necesaria.

Esto explica la creciente posición anti-humanista que ahora va de la mano con un desprecio general por la democracia. Llamar a esta fase de nuestra historia fascista podría ser engañoso, a menos que por fascismo nos refiramos a la normalización de un estado social de la guerra. Tal estado sería en sí mismo una paradoja, pues en todo caso la guerra conduce a la disolución de lo social. Y sin embargo, bajo las condiciones del capitalismo neoliberal, la política se convertirá en una guerra apenas sublimada. Esta será una guerra de clases que niega su propia naturaleza: una guerra contra los pobres, una guerra racial contra las minorías, una guerra de género contra las mujeres, una guerra religiosa contra los musulmanes, una guerra contra los discapacitados.

El capitalismo neoliberal ha dejado en su estela una multitud de sujetos destruidos, muchos de los cuales están profundamente convencidos de que su futuro inmediato será una exposición continua a la violencia y a la amenaza existencial. Ellos desean genuinamente un retorno a cierto sentido de certeza –lo sagrado, la jerarquía, la religión y la tradición. Ellos creen que las naciones se han convertido en algo así como pantanos que necesitan ser drenados y que el mundo tal como es debe ser llevado a su fin. Para que esto suceda, todo debe ser limpiado. Están convencidos de que sólo pueden salvarse en una lucha violenta para restaurar su masculinidad, cuya pérdida atribuyen a los más débiles entre ellos, los débiles en que no quieren convertirse.

En este contexto, los emprendedores políticos más exitosos serán aquellos que hablen de manera convincente a los perdedores, a los hombres y mujeres destruidos por la globalización, y a sus identidades arruinadas.

La política se convertirá en la lucha callejera, la razón no importará. Tampoco los hechos. La política se revertirá a un asunto de supervivencia brutal en un ambiente ultracompetitivo.

En estas condiciones, el futuro de la política de masas de izquierda, progresista y orientada hacia el futuro, es muy incierto. En un mundo centrado en la objetivación de todos y de todo ser viviente en nombre del lucro, la borradura de lo político por el capital es la amenaza real. La transformación de lo político en negocio plantea el riesgo de la eliminación de la posibilidad misma de la política. Si la civilización puede dar lugar a alguna forma de vida política, tal es el problema del siglo XXI.

Achille Mbembe (1957, Camerún francés) es un historiador, pensador postcolonial y cientista político; estudió en Francia en la década de 1980 y luego ha enseñado en África (Sudáfrica, Senegal) y Estados Unidos. Hoy enseña en el Wits Institute for Social and Economic Research (Universidad del Witwatersrand, Sudáfrica). Ha publicado Les Jeunes et l'ordre politique en Afrique noire (1985), La naissance du maquis dans le Sud-Cameroun. 1920-1960: histoire des usages de la raison en colonie (1996), De la Postcolonie, essai sur l'imagination politique dans l'Afrique contemporaine (2000), Du gouvernement prive indirect (2000), Sortir de la grande nuit – Essai sur l'Afrique décolonisée (2010), Critique de la raison nègre (2013). Su nuevo libro, The Politics of Enmity, será publicado por Duke University Press en 2017.

martes, 17 de enero de 2017

Desigualdad pero también pobreza. Joaquín Estefanía. Planeta Futuro (El País).

La élite económica cada vez se escinde más del resto. El resultado es que hoy 62 personas poseen la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres del mundo

Hace un siglo exactamente el mundo acababa de entrar en un bucle de tres décadas con dos guerras mundiales y sus consecuencias (1914-1945), que acabarían con la primera fase de la globalización, la que había arrancado en el último tercio del siglo XIX (1870-1914). Lo que sucedió luego fue calificado por el historiador Eric Hobsbawm como "un siglo corto", un siglo que comenzó en el año 1914, con la Gran Guerra, y terminó en 1989, con la caída del Muro de Berlín.

Si viviese Hobsbawn, quizá hiciese una revisión de su tesis a la luz de lo acontecido en lo que llevamos de siglo XXI. Posiblemente podría concluir que el siglo XX, al revés de lo que creyó, fue un siglo largo que todavía no ha acabado, y que se podría dividir netamente en tres partes muy diferenciadas, además del citado periodo de conflictos bélicos. La primera sería la de los "treinta gloriosos" (1945-1975), la época de mayor crecimiento del capitalismo con mayor equidad, los años de la hegemonía keynesiana, del "capitalismo de rostro humano". La segunda etapa dura desde finales de los años setenta hasta la Gran Recesión de 2007; es la época de la revolución conservadora, la treintena opulenta, tiempo de consumismo desaforado en la que hubo un momento en el que parecía que la codicia producía resultados. Aumentó espectacularmente la desigualdad, pero en lo básico fue porque los ricos se escaparon, incrementaron mucho más la renta, la riqueza y el poder que el resto. Pero ese resto, a trancas y barrancas, siguió mejorando y aumentaron los efectivos de las clases medias de todo el mundo. Se vivía de un simulacro: vosotros os lleváis la mejor tajada pero nos proporcionáis trabajo y un cierto progreso. Aumentó la desigualdad pero se redujo la pobreza en el mundo. CONTINUAR LEYENDO

lunes, 9 de enero de 2017

Manifiesto para la educación de adultos en el siglo XXI.

En la celebración de este Año Europeo toma especial relevancia el Manifiesto para la educación de adultos en el siglo XXI. Se trata de un documento publicado por la EAEA y traducido a dieciocho lenguas europeas donde se definen siete ámbitos de actuación en los cuales la educación permanente puede ejercer una notable influencia transformadora en la ciudadanía. Parece evidente que en un contexto tan dinámico a nivel social, económico, político y mediambiental como es la Europa del siglo XXI, la educación de personas adultas puede proporcionar herramientas muy útiles para la adaptación de gran parte de la ciudadanía a estos crecientes cambios. ¿Cuáles son, según el manifiesto, estos desafíos a los que hacemos frente desde la educación de personas adultas?

En primer lugar, hablamos de conceptos tan necesarios en el panorama político actual como los de ciudadanía activa, democracia y participación. La educación permanente puede (y debe) jugar un papel fundamental en la promoción de ciudadanos concienciados, críticos y participativos. De hecho, en no pocos países de Europa (y España es un claro ejemplo de ello) la fundación de centros de adultos ha sido un logro de movimientos emancipadores impulsados desde distintos colectivos. Además, tal y como señala el Manifiesto, existen estudios que establecen una clara correlación entre la confianza en las instituciones y la eficacia política con los niveles de competencias. Cuanto más bajo es el nivel de competencias básicas, más baja es la confianza en las instituciones y, por tanto, más fácilmente estamos expuestos a discursos simplistas y populistas que generan confrontación y conflicto.

Un segundo desafío se establece en el ámbito de las habilidades para la vida de las personas. La participación en programas de formación permanente contribuye a la mejora de las habilidades sociales de las personas participantes. Pero no solo eso. Pueden representar, además, una mejora de las competencias básicas, generar nuevas perspectivas profesionales, promover el aprendizaje de idiomas y de nuevas culturas, establecer estilos de vida más sanos y sostenibles o posibilitar el apoyo de padres y madres a los procesos formativos de sus hijos e hijas. No parece una mala inversión, pues.

Además, la educación permanente contribuye a la cohesión social, la equidad y la igualdad. Siempre se habla de la educación de personas adultas como un espacio de segundas oportunidades. Añadíria de terceras, de cuartas... pero no para el alumnado, sino para el propio sistema. Los países deben dotarse de estructuras educativas que favorezcan la cohesión social y la igualdad y, en este sentido, los centros de adultos pueden jugar un papel relevante en la mejora de las oportunidades de grandes colectivos de personas y en el favorecimiento de su inclusión social.

Un cuarto reto se centra en el empleo y la digitalización. Son numerosos los estudios que establecen una clara correlación entre niveles de formación superiores y tasas de paro más reducidas. Es decir, mejoremos la formación de la ciudadanía para mejorar sus opciones de ocupabilidad. Pero no solo eso. La educación de personas adultas debe ser sensible también a los procesos de cambio tecnológico y, por tanto, promover la competencia digital como una más de las competencias básicas. En un mundo cada vez más digitalizado, la competencia digital se torna requisito imprescindible para un inclusión ciudadana plena. Todo ello, por supuesto, sin abandonar la dimensión social que reclama una sociedad europea en transformación.

Por otro lado, la educación para las personas adultas es una herramienta enormemente eficaz en la gestión de la migración y el cambio demográfico. No solo como proveedora de mecanismos para la formación e integración de las personas recién llegadas, sino también como espacio para la relación intercultural y, por tanto, para el fomento de actitudes de tolerancia y respeto favorables a la integración de los inmigrantes. Además, a nivel demográfico, una formación a lo largo de la vida asegura ciudadanos más activos y sanos a edades avanzadas.

En un contexto energético y mediambiental tan específico como el actual, la educación para la sostenibilidad se convierte en otro de los pilares de la educación permanente. En este sentido, la educación de personas adultas puede aportar interesante información para la promoción de nuevos estilos de vida más sostenibles y creativos.

Por último, el Manifiesto establece que la educación de adultos contribuye al desarrollo e implementación de importantes estrategias en las políticas europeas en términos de crecimiento, ocupabilidad y empleo, innovación, equidad, cohesión social, reducción de la pobreza, cambio climático o ciudadanía activa. Así pues, la educación permanente debe convertirse en un elemento central en las políticas educativas de los países miembros de la UE.